miércoles, 3 de octubre de 2012

Por el cielo


Como amar siendo niños. Así, limpios de corazón. Sólo pensando en el cielo en el que nos conocimos, en lo difícil del aterrizaje y en el caminar en la tierra.

Porque el celeste de tu camiseta es el color que eligen las mamás para vestir a sus bebés varones cuando nacen. Y sin perder ni un poco de tu inocencia, mirabas, sonreías y aguardabas cualquier instante para hipnotizar.

Uno nunca sabe con quien se reencontrará ni qué vivirá, cómo dos países se pueden unir por un instante o unas horas. Y resulta divertido recordar cómo un niño corría por el pasillo y era a él a quien alejabas tu mirada. O cómo eres capaz de calcular, cuánto tiempo falta para que el avión finalice su trayecto.

Ni siquiera sé la razón por la que aún conservamos lo mágico de aquel encuentro ya que tú, el chico que transmitía felicidad, no eras más, que aquel que despertó lo que en mí ya creía que no existía.

Espero que las casualidades, nos acompañen algún otro día, para de esta forma, volver a sentirnos tan nerviosos como aquel instante.

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